Los bebés dependen de nosotras para absolutamente todo: abrigo, higiene, alimento… son demandantes de atención por necesidad. A pesar de todo, debemos estar muy atentas a sus reacciones: si notamos que siempre tiene algo que reclamar y se encuentra en un estado constante de alerta debemos encender nuestras alarmas.

Es importante tener en cuenta que todos los bebés son diferentes y tienen diferentes niveles de intensidad afectiva. Algunos pequeños son más tranquilos y menos emotivos mientras que otros pueden ser más expresivos y emotivos. También es normal que los niños muestren diferentes niveles de intensidad afectiva en distintos momentos del día y en respuesta a diversos estímulos. Es importante ser paciente y comprensivo, independientemente de su nivel de intensidad afectiva.

En este artículo, desde MaterMap te explicamos más sobre este término y te damos unos trucos para abordar la crianza de un bebé con estas características.

El primer paso, reconocer la alta demanda

Si tuviésemos que definirlo rápidamente, diríamos intensidad emocional. Estos niños pueden llorar con facilidad cuando se sienten separados de su cuidador principal y pueden mostrar una mayor necesidad de contacto físico, como abrazos y caricias. También pueden ser más dependientes emocionalmente de los padres, hasta el punto de sentir miedo al separarse de ellos, especialmente por las noches. Esto supone una búsqueda constante de estrategias para cosas tan simples como que se duerma o que deje de llorar. Algo que resulta agotador.

Además, los niños con alta demanda afectiva pueden ser más sensibles a los cambios en el ambiente y pueden reaccionar de manera más intensa a situaciones estresantes o a cambios en su rutina. También pueden tener dificultades para regular sus emociones y pueden tener explosiones emocionales con más frecuencia. Algo que, a los padres, también puede llegar a frustrarnos.

Ser consciente te ayudará a esta más tranquila

Debes saber que no hay nada de malo en que tu bebé sea de alta demanda. Y es que cuando crecen, este tipo de niños suelen convertir esa necesidad de estímulos en curiosidad, perseverancia y constancia. Por tanto, no lo estás malcriando solo atiendes sus necesidades.

Si mantienes la calma y tomas consciencia de todo esto, conseguirás también paliar la ansiedad de tu bebé. Además, te vamos a dar algunas herramientas para ayudar a tu bebé a regular sus emociones y manejar esa intensidad afectiva:

  1. Proporciona un ambiente estable y predecible: los bebés con alta intensidad afectiva pueden ser más sensibles a los cambios en el ambiente y falta de rutinas. Proporciónale una vida que le haga sentir seguro y cómodo.
  2. Ofrece consuelo y apoyo emocional: es difícil apaciguarle cuando está enfadado o frustrado. Por eso, trata de darle un abrazo o una caricia aún cuando esa intensidad te supere.
  3. Ayuda a tu bebé a expresar sus emociones: para todas las personas, a veces, es complicado expresar lo que sentimos… ¡Imagina si eres un volcán de emociones! Por eso, desde pequeño debes enseñar a tu bebé a nombrar y expresar sus emociones de manera adecuada, con palabras o frases muy simples.
  4. Fomenta la independencia: aunque los bebés con alta intensidad afectiva pueden ser más dependientes emocionalmente de sus padres o cuidadores, es importante fomentar su autoconfianza. Celebra sus logros y estimula que haga cosas por sí mismo.
  5. Toma un tiempo para ti: cuidar a un bebé con alta demanda afectiva puede ser agotador y requiere mucha energía. Por eso, es fundamental cuidar de tu propia salud mental y física.

Desde MaterMap esperamos que este post te resulte interesante y te recordamos que es meramente informativo.