El cuerpo de la mujer experimenta muchos cambios durante y después del embarazo. La tiroiditis posparto, es decir, la inflamación de la tiroides después de dar a luz, es un ejemplo de posible secuela postparto. Hoy desde MaterMap vamos a abordar esta condición relativamente rara, que afecta a cinco de cada 100 mujeres durante el primer año después de tener a su bebé.

Antes de continuar, es preciso recordar que la tiroides es una pequeña glándula endocrina que tiene forma de mariposa y está ubicada en la parte delantera del cuello. Las hormonas tiroideas controlan el uso que el organismo hace de la energía, afectando a casi todos los órganos.

Generalmente, la enfermedad tiroiditis postparto presenta dos fases. Primero tiene lugar el hipertiroidismo, que conlleva altos niveles de la hormona tiroidea en la sangre y, por ende, se acelera el metabolismo del cuerpo. Si la tiroides no regresa a un funcionamiento normal, se produce la segunda fase o hipotiroidismo, en la que la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas y, por tanto, se reduce el metabolismo.

Palpitaciones, fatiga, temblor, intolerancia al calor, ansiedad e irritabilidad son los síntomas de hipertiroidismo más frecuentes; mientras que el hipotiroidismo presenta otros como intolerancia al frío, piel seca, apatía, pérdida de concentración y mialgias.

De acuerdo con la Asociación Americana de la Tiroides, existen ciertos factores de riesgo de la tiroiditis postparto, entre los que se encuentran:

  • La presencia de anticuerpos antitiroideos antes del embarazo
  • La diabetes tipo 1
  • Historia previa de disfunción tiroidea
  • Antecedentes con disfunción tiroidea

Los procedimientos de diagnóstico que se utilizan para detectar la tiroiditis postparto dependen de la fase de la enfermedad. Un examen de sangre servirá para medir los valores de hormonas de la tiroides (T3 y T4), así como los niveles de hormonas estimulantes de la tiroides (cuya sigla en inglés es TSH). Otro tipo de pruebas miden los niveles de anticuerpos antitiroideos o los valores de absorción de yodo reactivo, no estando esta última aconsejada a las mujeres que están en el periodo de lactancia.

El tratamiento de la tiroiditis postparto también variará en función de la severidad de la enfermedad. Las mujeres con síntomas leves estarán bajo vigilancia, normalmente sin medicamentos. El hipertiroidismo se trata con bloqueadores beta para reducir los síntomas; mientras que frente al hipotiroidismo se introduce la terapia de sustitución de hormona tiroidea.

Desde MaterMap te recordamos que este contenido es puramente informativo y que, en caso de dudas, debes consultarlas con un especialista.