Hoy en MaterMap vamos a hablar del calostro, la primera leche que la madre produce después de dar a luz. A simple vista se distingue por su densidad y su color amarillento, debido a que contiene una gran cantidad de proteínas e inmunoglobulinas. Esto hace que resulte altamente nutritivo y rico en anticuerpos, constituyendo la primera inmunización para el recién nacido.

El calostro aporta una gran cantidad de calorías en pequeño volumen por lo que, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), es el alimento ideal para los primeros días de vida del bebé, ya que el tamaño de su estómago es diminuto y necesita realizar tomas frecuentes de poca cantidad. Así, el calostro le aporta la cantidad idónea para satisfacer sus necesidades alimenticias.

Conocido como «el oro líquido de la lactancia materna«, por todos los beneficios que tiene para el recién nacido, se produce durante los primeros días tras el nacimiento y, gradualmente, se convierte en leche madura, siendo aquella empieza a aparecer casi al final de la segunda semana después del parto.

El calostro ayuda a fortalecer el sistema inmunitario del bebé, a proteger al pequeño de las infecciones y a reducir su riesgo de desarrollar alergias. Gracias a su alto contenido en nutrientes, contribuye a su crecimiento y desarrollo. Resulta fácil de digerir y los oligosacáridos le confieren propiedades laxantes que facilitan la expulsión del mecomio o primeras heces.

En resumen, la protección a nivel inmune que aporta al bebé, unida a sus características nutricionales, hacen que el calostro sea insustituible en sus primeros días de vida.

Desde MaterMap te recordamos que este post sobre el calostro y sus beneficios para los recién nacidos es meramente informativo. Esperamos que te haya resultado interesante. ¿Cuántos días tardaste en pasar del calostro a la leche madura?