Nuestros bebés pueden presentar una amplia variedad de frenillos linguales. En ocasiones, el frenillo lingual muy corto puede dificultar la lactancia. Pero un frenillo lingual corto no siempre se traduce en problemas para lactancia materna. Y, a veces, la dificultad en la succión se resuelve con un cambio en la postura de amamantar

Desde MaterMap te vamos a dejar una breve información sobre la clasificación de Coryllos sobre los diferentes tipos de frenillos linguales que existen. Los divide en dos clases diferentes, anteriores y posteriores, y no valora su gravedad, si no su estructura anatómica.

Tipo 1, anterior. Se inserta en la punta de la lengua, y nace del reborde alveolar de la encía. Tiene una membrana perfectamente visible. Su inserción hace que la lengua tenga una muesca en la punta o forma de corazón.

Tipo 2, anterior. Se inserta cerca de la punta de la lengua, unos milímetros de diferencia con el tipo 1, y sale del borde de la encía. También tiene la membrana visible.

Tipo 3, posterior. Se inserta en el tercio medio de la lengua, mucho más lejos de la punta que en los anteriores, y sale del suelo de la boca. La membrana, aunque aún visible, se ve mejor con la correcta exploración.

Tipo 4, posterior. No es visible a simple vista, ya que se encuentra en la parte submucosa de la lengua. Sólo se puede ver bien, con la correcta exploración.

Desde MaterMap te invitamos a buscar una persona especialista en anquiloglosia para que pueda diagnosticar y tratar (o derivar) a vuestro bebé en caso de dolor en la lactancia o dificultad para la ganancia de peso. Te recordamos que este post es meramente informativo.