La mastitis subaguda es una afección del pecho que se produce durante la lactancia. La mama es normal a la exploración, sin rojeces o bultos que hagan sospechar, y no hay fiebre o malestar general como sí ocurre con la mastitis aguda. Sin embargo, las mujeres refieren un dolor agudo y profundo, que se asemeja a cristales dentro del pecho, que aparece durante o al finalizar la toma.

El diagnóstico de la mastitis subaguda corresponde a un médico. Se realiza a través de la clínica de la mujer, tras haber descartado otras causas que puedan provocar dolor en el pecho. Para confirmar el diagnóstico, es necesario pedir un cultivo de leche materna con recuento de colonias, en el que aparecerá aumentada la bacteria causante. Además, el cultivo debe acompañarse de un antibiograma que dará la pauta de tratamiento antibiótico más indicado para el patógeno.

Aunque no hay suficientes estudios al respecto, existe una evidencia moderada del funcionamiento de los probióticos contra la mastitis subaguda. La dosificación en estos casos es la doble de la habitual durante los primeros 10 días, acompañada de fruta para mejorar la absorción. Luego hay que volver a la dosis normal durante al menos otros 10 o 15 días.

Es importante separar entre si la toma de probiótico y antibiótico lo más posible, para que no se anulen mutuamente.

Por otro lado, hay que tener en cuenta el alto coste económico de estos suplementos y valorar su suspensión en caso de no notar mejoría en los 7/10 primeros días.

En cualquier caso, el autoconsumo de probióticos nunca debe sustituir al tratamiento pautado por un especialista.

Desde MaterMap te recordamos que este post es meramente informativo y que no reemplaza en ningún caso la visita con tu médico.