Mientras un gran número de mujeres dan el pecho durante las primeras semanas de vida de su bebé, otras no lo hacen por diferentes motivos. Ambas opciones son perfectamente válidas y la adopción de ninguna de ellas significa ser mejor o peor madre. Desde MaterMap pensamos que es importante, en cualquier caso, saber preparar de forma correcta y segura un biberón.

Una vez instaurada la rutina, la preparación del biberón es simple. Hay que prestar una especial atención a la limpieza e higiene. Puedes seguir los pasos que plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS):

  1. Limpia y desinfecta la superficie donde vas a preparar el biberón
  2. Lávate las manos con agua y jabón, y sécalas con un paño limpio
  3. Hierve agua potable, pues la leche en polvo puede contener bacterias que se inactivan al verterla en agua hirviendo
  4. Lee las indicaciones de preparación de la leche del fabricante. En la mayoría de las marcas suelen ser 30 mililitros de agua por cada cacillo raso, sin presionar, de leche en polvo
  5. Vierte el agua hervida en el biberón limpio y añade la cantidad exacta de polvo
  6. Agítalo suavemente
  7. Enfríalo inmediatamente bajo un chorro de agua fría, sin permitir que entre agua dentro, hasta alcanzar la temperatura correcta para poder dárselo al bebé
  8. Seca el exterior del biberón con un paño limpio
  9. Verifica que la temperatura de la leche es la adecuada. Se pueden depositar unas gotas en la muñeca. Aunque pueda parecer un método algo anticuado, se debe tener presente que la temperatura corporal ronda entre los 35 o 36 grados y esta es la temperatura idónea para el biberón

Después de repasar contigo los pasos para la preparación del biberón, vamos a aclararte algunas de las preguntas más frecuentes que pueden surgirte:

  • ¿Tengo que esterilizar el biberón? Sí se recomienda esterilizar antes del primer uso, pero después es suficiente con una limpieza diaria con agua y jabón.
  • ¿Puedo preparar varios biberones para darlos más tarde? Sí, aunque la OMS no lo recomienda. El biberón refrigerado se calentaría en el momento de la toma, al baño María, por un máximo de 15 minutos. Hay que desechar toda toma refrigerada no consumida en un intervalo de 24 horas
  • ¿Puedo guardar el sobrante de la toma? Sí, durante un máximo de dos horas. Luego hay que desechar