Cada vez es más popular la disciplina positiva o la crianza con respeto. Este concepto es radicalmente opuesto al libertinaje y la ausencia de límites.

Realmente, no hay nada más respetuoso con nuestros hijos que marcar unos límites que, de forma responsable, les ayudarán a entender las relaciones sociales y con el entorno. Criar desde el respeto no está reñido en absoluto con los límites y las normas.

Los límites son el sendero, el camino para guiar al niño. Son la manera de marcar el camino seguro, evitando riesgos innecesarios. Determinan hasta donde pueden llegar con el resto de las personas que lo rodean, y les ayuda a entender que sí es sí, y no es no.

Los límites les serán marcados en función de su edad y comprensión, sin castigos, chantajes o premios.

¿Cómo establecer límites en la educación de nuestro hijo? Hoy, en MaterMap, te damos algunos tips para comenzar a introducir esta disciplina:

  • Ayúdale a aceptarlos, haciéndole partícipe de ellos, aunque separando de esta premisa aquellos que no son negociables (pasar el semáforo en rojo)
  • Fomenta el autocontrol con límites proporcionados y justos con su edad y comprensión
  • Marca límites con base a la cooperación y el respeto mutuo: «No puedes pisar el suelo mojado que mamá acaba de fregar»
  • Da valor a sus sentimientos en torno a los límites, sin caer en la permisividad. Si se salta uno, invita al niño a reflexionar, evitando los castigos: «¿Por qué lo has hecho?», «¿Entiendes por qué está mal?»
  • Déjale que busque soluciones a lo que haga mal, para que entienda lo que ha hecho y su repercusión: si rompe el juguete, ya no podrá volver a usarlo
  • Trabaja en la empatía y en la reparación de lo que haya hecho como método de aprendizaje: «Entiendo que te has enfadado y golpeado el juguete, ¿crees que se puede arreglar?»

Desde MaterMap esperamos que este post te haya resultado útil. Recuerda que los niños tienen una capacidad de entendimiento y adaptabilidad enormes.